Se murió Brown

Por Oswaldo de Jesús Briceño Abreu, periodista ciudadano

Ayer miércoles 12 de febrero se estuvieron cumpliendo 6 meses del día en el que el mundo del fútbol mundial recibió con enorme tristeza la noticia de que había fallecido el exfutbolista argentino José Luis Brown. El “Tata”, como cariñosamente se le conocía, fue el autor del primer gol que el seleccionado argentino de fútbol marcó en la final del Mundial de Fútbol de México 86. Mayormente se le conocía por eso. Había nacido en Ranchos, Buenos Aires, el 11 de noviembre de 1956. Siempre se destacó por ser un defensa central que entregaba todo en la cancha. Así se le recuerda. Tenía 62 años cuando falleció.

José Luis Brown hizo su debut deportivo en la máxima categoría del fútbol argentino en 1975 con el club Estudiantes de La Plata. Para este tiempo hacía rato que jugaba en las divisiones inferiores de ese equipo. Llegó a alcanzar el rango de capitán de Estudiantes, y con ese club logró ganar el Torneo Metropolitano de 1982 y el Torneo Nacional de 1983. En este último año firma con el club Atlético Nacional de Medellín, que para ese tiempo era dirigido por el uruguayo Luis Cubilla, y allí, en Colombia, juega hasta su regreso a las pampas argentinas en 1984. Un año después comienza a jugar en Boca Juniors, y un año más adelante pasa un corto tiempo en el Deportivo Español, desde donde viaja a Francia para jugar en el fútbol de ese país. Luego emigra al fútbol español para jugar con el Real Murcia. En 1989 regresa a Argentina para jugar en ese año y en el siguiente con el Racing Club de Avellaneda. Con el equipo nacional de su país jugó un total de 36 partidos. Su logro deportivo más grande fue justamente ganar con su selección, dirigida por Carlos Salvador Bilardo –el técnico del cual Brown llegó a decir que era un obsesionado con que sus jugadores se apegaran al pie de la letra a su libreto– el Mundial de Fútbol de México 86, marcando, como ya se dijo, el primer gol de dicho juego, en el que Argentina finalmente se impondría a Alemania Federal 3 a 2. Como técnico estuvo en varios clubes: en algunos, como el primer director, y en otros, como auxiliar del primer entrenador. Algunos de ellos fueron Los Andes, Boca, Almagro y Nueva Chicago. También dirigió al Atlético Rafaela, al Ben Hur de Rafaela, a las divisiones menores de Estudiantes de La Plata, al Ferrocarril Oeste, al seleccionado argentino de fútbol de 17 años y, en el extranjero, al Blooming de Bolivia.

José Luis Brown, con la camiseta de su club más querido: Estudiantes de La Plata. Foto: Internet.

Brown jugó en el Mundial de México porque le tocó ser el sustituto del lesionado defensor Daniel Alberto Passarela, titular indiscutible del puesto. El “Tata” contó no hace mucho tiempo que la mañana del día en que su selección jugaba contra Corea del Sur –dos de junio– él venía del restaurant en el que le tocaba ir a desayunar al plantel cuando se cruzó en el camino a su habitación con Bilardo. Se dieron los buenos días y cada quien siguió su camino. Segundos después Bilardo se para y lo llama. Cuando Brown se da la vuelta Bilardo le dijo: “Brown: hoy jugás”. Y siguió adelante. El jugador, sorprendido por aquello, continuó hacia su habitación, se lanzó a la cama, abrazó la foto que tenía cerca de sí de sus hijos y rompió a llorar. ¡Había llegado su momento! En la final de esa Copa del Mundo no solo marcó el primer gol, sino que jugó buena parte del partido con una grave lesión en el hombro. Yo, que estaba por cumplir 14 años de edad cuando el Mundial comenzó, lo recuerdo claramente. Son famosas las palabras que le dirigió al médico del seleccionado de su país cuando se discutía lo de su salida del juego: “Ni se te ocurra sacarme. No salgo ni muerto”. Con respeto, pero también con mucha decisión. Los que lo conocieron dicen que así era Brown. Diego Armando Maradona siempre se ha prodigado en loas acerca del papel que jugó el “Tata” Brown en el gran Mundial que hizo Argentina en México. Cuando él ya estaba enfermo le escribió, entre otras cosas, esto, según lo dio a conocer el diario deportivo Clarín: “Vos nunca te quejabas de nada. Aunque sabías que no ibas a ser titular en México, te entrenabas durante los viajes, en los pasillos de los aviones, para recuperar tu rodilla. Pero eras vos el que nos dabas fuerzas a todos nosotros, y no al revés. ¿Te acordás lo que te decía antes de cada partido? `Dale, que si vos jugás bien, yo juego bien´”.

Brown, a punto de marcar el gol más importante de su vida, flanqueado por algunos de sus compañeros: Diego Armando Maradona, Sergio Batista y Oscar Ruggeri. Foto: Internet.

El “Tata” Brown había estado hospitalizado desde el 25 de diciembre de 2018 producto de una enfermedad degenerativa que hizo estragos muy rápidamente en él y de la cual nunca se recuperó. Desde aquí, desde este lugar de los Andes venezolanos, enviamos nuestras condolencias a toda su familia y amigos. Escuché en los días en los que murió Brown unas palabras que dijo Oscar Ruggeri respecto a la muerte de su amigo. Evidentemente muy entristecido por lo que había pasado con el “Tata”, declaró para la televisión en esos días que a él le consolaba pensar en que tanto Brown como José Luis Cuciuffo –compañero de ellos en el seleccionado campeón en México, muerto en un accidente de caza en diciembre de 2004– estaban en el cielo. Queremos decirle al señor Ruggeri con todo respeto, y con las mejores intenciones del mundo, que no, que los que mueren no van a ningún otro lugar a seguir viviendo como espíritus allí. Los escritos sagrados dicen que los muertos se sumen en un estado de inconsciencia absoluto, total, que se sumen como en un sueño muy profundo, que están descansando, pero que podemos tener esperanza con respecto a ellos, porque dicen aquellos escritos que los que se nos fueron no se nos fueron para siempre, que aunque a muchos les cueste creerlo, al debido tiempo de Dios –y ese tiempo está muy cerca– ellos van a volver a vivir. ¡Que esa esperanza les dé el consuelo que tanto todos ellos necesitan en estos momentos!   

62 años de edad tenía el “Tata” Brown para
el momento de su fallecimiento. Foto: Internet.

Esplendorosos días de junio y julio

Por Oswaldo de Jesús Briceño Abreu, periodista ciudadano

Hoy es domingo 2 de febrero. Hace unas semanas finalizó un año más y… comenzó uno nuevo. Por estos lados del planeta, Andes venezolanos, se anda quejando mucho la gente en estos días porque nos quedamos esperando la agradable temperatura propia de estos lugares en esta época. Calor es lo que ha estado haciendo por acá por la baja montaña de esta parte del occidente de Venezuela. ¡Y lo que nos espera! Estamos en los meses secos, pero en el horizonte se vislumbran la humedad y el calor sofocantes propios de mediados de año, una época de intensa radiación solar y de los dos periodos lluviosos que se dan por estos predios. Pero… aunque mediados de año es una época muy calurosa aquí en Venezuela y en muchas otras regiones del planeta, también es una época de amaneceres y atardeceres esplendorosos, de cielos despejados, de días ventosos, así como también de mucho deporte y de buenos recuerdos. Y uno se concentra en eso, en lo bueno de esos meses, que incluye, por supuesto, eso, mucho y muy buen deporte, para sobrellevarlos año tras año, como lo hicimos el pasado 2019. Sí, hace rato que se fueron junio y julio de 2019, pero, en el caso de los que nos gusta el deporte, dejaron en la mente de uno recuerdos muy buenos, razones para esperar con gran expectación los acontecimientos deportivos que se celebrarán en el siguiente verano estival, que se acerca rápidamente.

El pasado dos de junio, el ecuatoriano Richard Carapaz, corredor del equipo de ciclismo Movistar, se convirtió en el segundo ciclista latinoamericano y primero de nacionalidad ecuatoriana en  ganar con todas las de la ley el Giro de Italia, una de las tres más grandes carreras de ciclismo del mundo entero –las otras son el Tour de France, o como se le dice comúnmente en español, Tour de Francia, y la Vuelta a España–. ¡Qué gran alegría para toda Latinoamérica y, sobre todo, para Ecuador! Carapaz, de 26 años de edad, y conocido en su país como la “Locomotora del Carchi”, había ganado en Colombia en 2015 la Vuelta de la Juventud, y ahora da en la mesa un golpe de autoridad, pues gana el Giro apenas en la segunda oportunidad que tiene de participar en esta importante prueba. Es cierto que todos los países del continente americano están muy lejos de alcanzar el nivel que tiene actualmente el ciclismo colombiano, el cual de la mano de hombres como Nairo Quintana, Egan Bernal, Fernando Gaviria, Rigoberto Urán, Sergio Higuita, Darwin Atapuma, los dos Henao y Chávez ha vuelto a la cima del ciclismo mundial, pero el triunfo de Carapaz en Italia, y los que él va alcanzar en los meses y años por venir, son una muestra del gran potencial de crecimiento que tiene el ciclismo ecuatoriano, en un país con una topografía similar a la de su vecino Colombia, ideal para que se formen en él grandes escaladores.

Richard Carapaz celebrando su triunfo en el pasado Giro de Italia. Foto: AFP.

Pasaron los días respecto a la fecha en la que Carapaz consolida su triunfo en Italia y llega el 9 de junio, día en que se jugó la final masculina del Roland Garros, el Abierto de Francia, uno de los cuatro torneos tenísticos más importantes del año y del mundo. El español Rafael Nadal le gana la final a Dominic Thiem y se lleva para su casa el triunfo suyo número 12 en este gran torneo que se juega en pistas de tierra batida (Ashleigh Barty había ganado en la rama femenina). ¡Qué impresionante! Final que juega Nadal en París… final que gana, aunque el mes siguiente no pudo hacer lo mismo en Wimbledon, en Inglaterra, otro de los cuatro grandes eventos del tenis mundial, pues perdió una de las semifinales con Roger Federer, quien posteriormente sería derrotado en la final por el serbio Novak Djokovic. En la rama femenina, Simona Halep haría que se quedara con el subcampeonato la gran tenista estadounidense Serena Williams. A propósito, acaban de ganar el Australian Open, en sus respectivas ramas, la joven tenista estadounidense Sofia Kenin y el servio Novak Djokovic.

Ashleigh Barty y el español Rafael Nadal con los trofeos que los acreditan como los campeones de la pasada edición del Roland Garros. Foto de Ashleigh Barty: Kai Pfaffenbach (Reuters).
Simona Halep y Novak Djokovic, campeones, en sus respectivas ramas, de la edición 2019 de Wimbledon, otro de los cuatro grandes torneos de tenis del año. Foto de Simona Halep: Andrew Couldridge (Reuters).

Mientras eso pasaba en el tenis, en Brasil se jugaba la Copa América de fútbol, el torneo de selecciones más antiguo del planeta. La selección nacional local se quedó con el primer lugar del evento derrotando en la final a Perú tres goles a uno. Sí, Brasil fue el campeón, pero dejaron muy buen sabor de boca el trabajo que sigue haciendo Oscar Washington Tabarez con la selección uruguaya de fútbol, el que está comenzando a hacer Carlos Queiroz con la selección Colombia, los progresos que ha conseguido la Argentina de Messi de la mano de Lionel Scaloni y, sobre todo, el gran proyecto del argentino Ricardo Gareca con  la gran selección peruana de fútbol. Es candidato firme Perú para el campeonato de la Copa América de este año 2020. ¡Escríbase eso! Es candidato firme Perú a salir campeón de la siguiente Copa América si se sigue trabajando como hasta ahora.

¡Qué gran trabajo está haciendo el director técnico argentino Ricardo Gareca con la selección peruana de fútbol! Foto: Internet.

Finalmente… el Tour. Estaba totalmente justificado el gran narrador de ciclismo argentino Mario Sabato para irse en llanto el pasado domingo 28 de julio cuando con una infinita emoción narraba el final de la última etapa del Tour de France, cuando narraba como Les Champs Elysées, la avenida principal de París, eran testigos del primer triunfo absoluto que un ciclista colombiano conseguía en la más importante prueba de ciclismo del mundo entero, el Tour, el Tour de France, la Vuelta a Francia en bicicleta. Sí, Egan Bernal se convertía en esa gran tarde parisina, con solo 22 años de edad, en el primer colombiano y primer latinoamericano en ganar esa prestigiosa prueba, escribiendo así uno de los capítulos más gloriosos de una vuelta ciclística de otro mundo que tiene mucho más de un siglo de existencia. Debe prepararse el mundo del ciclismo mundial para disfrutar de todos los emocionantes momentos que el ciclismo colombiano le va a prodigar en los tiempos que están por venir, porque lo que Bernal hizo en el Tour solo es un asomo de lo que él, Quintana y los demás están por hacer. ¿Fueron esplendorosos, entonces, los pasados días de junio y julio del año que recién acaba de finalizar? ¡Que saque el lector sus propias conclusiones!  

El ciclista colombiano Egan Bernal, a la izquierda de la foto, atraviesa la línea de meta de la última etapa del Tour de France de la mano de Geraint Thomas, campeón de la edición de 2018. Foto: Guillaume Horcajuelo (Efe).
La joven tenista estadounidense Sofia Kenin y el serbio Novak Djokovic, flamantes campeones del Australia Open de este año. Foto de Sofia Kenin: Getty Images.