El hombre… y la Luna

Hace más de medio siglo que el ser humano pisó por primera vez la superficie del satélite natural de la Tierra. ¿Cómo le ha ido desde aquel histórico acontecimiento hasta nuestros días ?

Por Oswaldo de Jesús Briceño Abreu, periodista ciudadano

Estamos en los días en los que se cumplen cincuenta y un años de la llegada del hombre a la Luna. El 16 de julio de 1969, el Apolo 11 fue enviado al espacio desde territorio estadounidense con el claro objetivo de hacer que un ser humano caminara por primera vez sobre la superficie lunar. 600 millones de personas vieron a través de la televisión cómo el 20 de julio el modulo lunar, denominado Eagle, tocó la superficie del satélite, y cómo poco más de seis horas después Neil Armstrong, el gran comandante de la misión, y luego, Edwin Aldring, salieron al exterior de la nave y comenzaron, al sur del llamado mar de la Tranquilidad, el histórico primer paseo lunar de seres humanos (un tercer astronauta, Michael Collins, se había quedado en el módulo de mando, denominado por el mismo Armstrong Columbia). ¡Qué gran hazaña! ¡Qué gran logro alcanzó la humanidad ese histórico e inolvidable día! ¡Pisar respetuosamente la superficie de un cuerpo celeste que representa tanto para el planeta y para la entera raza humana! ¡Qué gran hazaña! Cierto, de eso hace ya poco más de medio siglo.

Luna en cuarto menguante poco antes del amanecer del 16 de julio, vista desde Carvajal, Trujillo, Andes venezolanos. Foto: Oswaldo de Jesús Briceño Abreu. Archivo de Proyecto Caminos de América
Otra toma de la Luna en cuarto menguante hecha en las primeras horas de la mañana unos días antes de la anterior. Foto: Oswaldo de Jesús Briceño Abreu. Archivo de Proyecto Caminos de América

¡Cuánto ha avanzado en el campo de la tecnología el ser humano desde esos gloriosos días de julio de 1969! Hoy se ha podido llegar a la superficie del planeta Marte con naves no tripuladas por seres humanos. Internet, la superautopista de la información, ha terminado de convertir al mundo entero en una aldea global. Se ha avanzado muchísimo en los campos de la medicina, la agricultura mecanizada, el transporte y los derechos humanos. Sí, se pudo alcanzar en 1969 la superficie de la Luna y se ha progresado mucho desde esos días para acá. Lo paradójico es que la humanidad no ha podido progresar en el campo del saber vivir como sí lo ha hecho en las cosas que la llevaron a la Luna a finales de la década de los pasados años sesenta. Y eso es muy preocupante.


Luna en cuarto creciente vista desde el Alto de la Cruz, Carvajal, en el atardecer del pasado viernes 3 de enero. Foto: Oswaldo de Jesús Briceño Abreu. Archivo de Proyecto Caminos de América

¿Cuál es la razón de ser de la afirmación anterior? Esto que viene a continuación. El hombre ha podido llevar a semejantes suyos a la Luna –ya lo dije–, pero no ha aprendido a llevarse bien con su mujer dentro de las cuatro paredes de su alcoba matrimonial. El hombre ha aprendido a colocar objetos hechos con sus manos en la superficie del llamado planeta rojo, pero no ha entendido que mientras existan sobre la superficie de la Tierra políticos no dispuestos a ningún acuerdo las cosas en el mundo van a ir de mal en peor. El hombre tuvo la capacidad mental de crear Internet, pero no ha llegado a comprender cuán importante es esforzarse por vivir en paz con sus vecinos. Se sueña con explorar otros mundos y colonizarlos, mientras se avanza a pasos agigantados en el arruinamiento de la Tierra, esta hermosura de casa global que el Creador nos dio para vivir. ¡Cuánto se ha avanzado en algunos campos y cuánto se ha retrocedido en otros que son de capital importancia para la existencia del ser humano sobre este golpeado planeta! ¿Cuándo cambiará esta situación? Pronto, más pronto de lo que muchos piensan, cuando el Creador del ser humano y del entero planeta Tierra y… por supuesto, de su hermoso satélite natural, dé por terminadas ciertas concesiones que hizo en el pasado y retome el control de los asuntos acá abajo. Eso se va a dar… antes de lo que muchos piensan.

Otra hermosa vista desde el Alto de la Cruz de la Luna en cuarto creciente en las últimas horas de la tarde del viernes 3 de enero. Foto: Oswaldo de Jesús Briceño Abreu.  Archivo de Proyecto Caminos de América