Derrumbes en Carvajal

Por Oswaldo de Jesús Briceño Abreu, periodista ciudadano

Se va agosto, y nos encaminamos a pasos agigantados a la parte final de este convulso año 2020. En el mar Caribe, la época de huracanes se encuentra en pleno apogeo, como de costumbre. Hace 15 años –agosto de 2005– por estos días, el poderoso huracán Katrina asolaba parte de territorio estadounidense. Hoy, obviamente que son otros los protagonistas de la temporada anual, pero, aunque no tanto como aquel, igualmente destrucción y muerte es lo que van dejando a su paso los de este año, en su violento viaje desde las costas occidentales de África hasta territorio norteamericano. La noche del pasado 25 de agosto se informó que aunque en Cuba el violento meteoro de turno no dejó pérdidas humanas que lamentar, aunque sí muchas materiales, en los países de Haití y República Dominicana, una veintena de personas perdieron la vida cuando este tocó sus territorios.

Generalmente, gracias a estar ligeramente por debajo de la línea de huracanes, el territorio venezolano no sale tan perjudicado como el resto de los países caribeños por estos fenómenos y por lo violentos que se han tornado en los últimos años producto del problema del cambio climático –¿recuerdan, aparte de Katrina, a los huracanes Andrés y Mitch?–, pero por supuesto que la parte del territorio nacional que está más al norte sí se ve afectada por los coletazos de esta especie de niños malcriados meteorológicos que todos los años le amargan la vida por esta época a la gente que vive en los países ubicados en el corredor por el que acostumbran a moverse todo el tiempo. Y los torrenciales aguaceros que han caído acá en Trujillo, en el norte de los Andes venezolanos, en el transcurso del mes –lluvia pesada, como los definen mi hermano John y mi amigo José Briceño–, y los derrumbes que estos han causado en algunos tramos carreteros del estado, son una prueba de ello. ¡Cuidémonos mucho cuando salgamos de casa a hacer nuestras diligencias personales en estos días!, sobre todo si dichas diligencias nos obligan a andar por fuera del hogar después de mediodía. De aquí a principios de noviembre… es mucha el agua que va a caer acá en los Andes venezolanos. 


Derrumbe detrás de la urbanización Bolivariana, en la carretera rural que va de Campo Alegre a San Pablo de Jiménez, municipio Carvajal, Trujillo, Andes venezolanos, producto de un torrencial aguacero caído a principios del presente mes de agosto en la región. Foto: Oswaldo de Jesús Briceño Abreu. Archivo de Proyecto Caminos de América.

Tramo gravemente deteriorado de la carretera de Campo Alegre a San Pablo de Jiménez, en el sitio conocido como la cuesta de Pantaleón. Es difícil pensar que esta vía rural, que recibió un fuerte golpe en el legendario aguacero del martes 30 de noviembre de 2010, en plena vaguada atmosférica de ese año, pueda resistir el resto de la temporada de lluvias, y que no queden incomunicadas las importantes comunidades que esta carretera une. Foto: Oswaldo de Jesús Briceño Abreu. Archivo de Proyecto Caminos de América.

Otro impresionante derrumbe, esta vez en la llamada carretera vieja Valera-Carvajal, producto de las fuertes lluvias caídas en los Andes venezolanos en las últimas semanas. Foto: Oswaldo de Jesús Briceño Abreu. Archivo del Proyecto Caminos de América.

Vista desde otro ángulo del principal derrumbe de los últimos días de la carretera vieja Valera-Carvajal. Este obstruye el paso en esa vía desde hace varias semanas sin que se envíe la maquinaria necesaria para resolver el problema. Foto: Oswaldo de Jesús Briceño Abreu. Archivo del Proyecto Caminos de América.

Durante varios días, solo los motorizados pudieron sortear el derrumbe en la carretera vieja Valera-Carvajal pasando a un lado de él, aunque los que viajaban como acompañantes en las motos tenían que apearse de estas para que el conductor pudiera pasar sin mayores problemas. Foto: Oswaldo de Jesús Briceño Abreu. Archivo de Proyecto Caminos de América.

En vista de que ninguna institución envió maquinaria para despejar la carretera, los vecinos del caserío del lugar, conocido como sector Victoria, tuvieron que unirse para hacer ellos el trabajo, pues el agua de lluvia que bajaba por la carretera, al encontrarse represada por el derrumbe, se estaba yendo hacia la barranca de la derecha, amenazando con socavar las bases de la casa de una familia de la zona. Foto: Oswaldo de Jesús Briceño Abreu. Archivo de Proyecto Caminos de América.

La presente fotografía muestra los efectos en la fachada de esta casa del choque contra esta de las dos rocas que se observan en primer plano, desprendidas de la barranca del frente, en la carretera vieja de Valera a Carvajal, después de uno de los aguaceros caídos recientemente. El autor de este artículo lamenta no haberse equivocado cuando hace unos años afirmó que la nueva apertura de esta carretera iba a debilitar parte del talud occidental de la terraza carvajalense, y que las consecuencias de dicho debilitamiento se iban a hacer evidentes en temporadas de lluvia fuerte, como la de este año.Foto: Oswaldo de Jesús Briceño Abreu. Archivo de Proyecto Caminos de América.

Dejó en evidencia este pequeño derrumbe la gran cantidad de basura que se lanza desde varias de las casas del sector El Amparo a las barrancas ubicadas arriba de la llamada carretera vieja Valera-Carvajal. Foto: Oswaldo de Jesús Briceño Abreu. Archivo de Proyecto Caminos de América.

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