¡Qué hermoso es el páramo merideño!

ARTÍCULO ESPECIAL

Por Oswaldo de Jesús Briceño Abreu, periodista ciudadano

Venezuela está considerado por muchos uno de los países con la geografía más hermosa de todo el planeta. ¡Eso es muy cierto! Y una de las regiones de esta nación que contribuye con sus grandes bellezas naturales a que a Venezuela se le considere como tal es el páramo merideño, tierra de alta montaña que, como su nombre lo muestra, está ubicada en el sur del estado Mérida, en el norte de los Andes americanos. Cuando se entra a esa región por el también andino estado Trujillo, mi provincia natal, y en la que aún vivo, lo primero con lo que el viajero se topa –de hecho, tiene que viajar por ella– es con la carretera Timotes-Mérida. Esta es una esplendorosa y angosta vía de montaña que enlaza a uno de los pueblos más pujantes del estado con la ciudad capital. Este tramo vial forma parte importante de la carretera Trasandina, que fue construida por presidiarios en plena dictadura del general Juan Vicente Gómez, y que comenzó a funcionar en el año 1925. Los paisajes montañosos que se observan desde esta vía son realmente impactantes.

Recorriéndola desde su extremo noreste, los turistas se encontrarán primero con Timotes, aldea progresista ubicada a 106 kilómetros de la ciudad de Mérida y enclavada a 2.030 metros sobre el nivel del mar. Es el pueblo capital del municipio Miranda, uno de los mayores productores de hortalizas de toda Venezuela. Su clima es muy agradable, y el tranquilo ambiente de montaña permite el descanso, la meditación y la reflexión. Luego se encuentran Chachopo, La Venta y Cruz Chiquita, pequeñas y bonitas aldeas ubicadas en los márgenes del río Motatán. Desde este tramo de la vía se pueden observar las escarpadas montañas de la sierra llamada de la Culata y el cono de deyección que se encuentra entre Timotes y Chachopo. Es bueno recordar que un cono de deyección es una porción de tierra aluvional que parece un cono o, también, un abanico. Su formación se debe a la acción de los ríos en su salida hacia las zonas llanas, donde han depositado los materiales acarreados por la erosión, sobre todo en sus entradas. En las riberas del Motatán se pueden levantar campamentos, siempre y cuando, no esté en curso la temporada lluviosa.

Nevada en el collado del Cóndor, carretera Trasandina, Mérida, Andes venezolanos, a finales de julio del año 2019. Foto: Cortesía de la familia Lobo.

Mucho más arriba de Cruz Chiquita, sobrepasando ya los 4.000 metros de altura, se arriba al mal llamado Pico El Águila –el nombre correcto de ese lugar es collado del Cóndor–, tramo carretero más alto de Venezuela y uno de los más altos del mundo entero. Allí el frío cala hasta los huesos. Desde un mirador ubicado frente al parador turístico del paraje, se puede observar y fotografiar la sobrecogedora vista de la sierra Nevada y de su prolongación nororiental, conocida como la sierra de Santo Domingo. Después, la carretera desciende hacia Apartaderos, pintoresco pueblo de clima templado y facilidades turísticas. Desde allí se puede tomar una hermosa fotografía, especialmente si el cielo está despejado, del observatorio astronómico de Llano del Hato, al que se le puede hacer una interesante visita.

Ya entre Apartaderos y Mérida se suceden una detrás de la otra San Rafael, Mucuchíes, Mucurubá, Escagüey, Cacute y Tabay, aldeas hermosísimas, con vistas de montaña esplendorosas y ubicadas muy cerca de cuerpos de agua propicios para la pesca de la trucha.

Albeiro Lobo, profesor de Geografía y Ciencias de la Tierra e integrante del Proyecto Caminos de América, disfrutando en el collado del Cóndor, a cuatro mil metros de altitud, de la nevada caída a finales del pasado mes de julio de 2019. Foto: Cortesía de la familia Lobo.

Desde la carretera Trasandina se puede acceder al valle de Mifafí. Este es un hermoso paraje montañoso perteneciente al parque nacional Sierra de la Culata. Está ubicado aproximadamente a 3.600 metros sobre el nivel del mar. Uno de los principales atractivos de este lugar es su condición de refugio del majestuoso cóndor de los Andes, la mayor ave voladora del mundo que, de paso, se encuentra en peligro de extinción. Cuando se deja ver es posible detallar sus características: un máximo de 16 kilos de peso, una altura promedio de 1,10 metros, una envergadura con las alas abiertas de mucho más de tres metros, rugosidades en los ejemplares adultos, cuello totalmente desnudo, y pico recto, cortante y de color marfil. El cóndor, en su vuelo, puede remontarse hasta los 10.000 metros de altitud y planear hasta la asombrosa cifra de 200 kilómetros por día.

Hermoso cóndor de los Andes, refugio de Mifafí, parque nacional Sierra de la Culata. Foto: John Briceño Abreu.

Desde esta carretera también se puede ir hasta las orillas de las impresionantes lagunas que salpican esplendorosamente el páramo merideño. Una de ellas es la llamada Victoria. Se encuentra a un lado de la carretera que lleva del pueblo de Apartaderos hasta el de Santo Domingo, entre Los Frailes y Mucubají, a unos 15 minutos caminando desde la vía en cuestión. También se puede llegar a ella partiendo de la laguna llamada laguna de Mucubají, caminando por un sendero apto para todo tipo de público de unos 4,5 kilómetros de extensión que desciende entre hermosos bosquecillos de pinos.

Laguna de Mucubají con el macizo de Mucuñuque en el fondo. Foto: Oswaldo de Jesús Briceño Abreu. Archivo de Corpoestovacuy.

La laguna de Mucubají es la segunda de mayor tamaño del estado Mérida. Su belleza es majestuosa. A ella se accede por un desvío que parte de la carretera que lleva de Apartaderos a Santo Domingo. En sus alrededores se pueden hacer comidas campestres, caminatas suaves, observación de aves parameras, fotografías del paisaje lacustre y levantamiento de campamentos. También se puede practicar allí la pesca de la trucha, que en esta laguna es especialmente abundante. A unos 3.400 metros de la laguna de Mucubají se encuentra la laguna llamada Negra. Es preciosa, flanqueada por una de las formaciones boscosas situada a mayor altitud en el planeta. Alberga una de las mayores poblaciones de truchas de los sistemas lacustres merideños. La une a la de Mucubají una vereda apta para recorrerla a pie o a lomo de mulas. Otra hermosa laguna más ubicada por aquí cerca es la de los Patos. Es pequeña, y está ubicada en el lado norte del pico llamado Mucuñuque. Está unida con la Negra por un difícil sendero de unos 2.400 metros de extensión que atraviesa un bosque de coloradito, arbusto típico de las grandes alturas andinas.

Cerca de Mucubají se pueden visitar las Cascadas y subir al Mucuñuque. Las Cascadas son unas pequeñas pero muy hermosas caídas de agua del único riachuelo afluente de la laguna de Mucubají. Se hallan a 2.500 metros de esta laguna. El Mucuñuque es el pico más alto de la sierra de Santo Domingo. Está a 4.672 metros sobre el nivel del mar, separado de las Cascadas por un difícil sendero de 4.200 metros, recomendable solo para gente entrenada y bien equipada. Los paisajes que se divisan desde allí son realmente grandiosos.

Ahora bien; si se llega hasta el pueblo de San Rafael de Mucuchíes, el visitante puede aventurarse a subir hasta la laguna llamada del Hoyo, a dos horas en mula del pueblo, laguna que se halla ubicada a 3.500 metros de altitud. Sus alrededores son propicios para acampar en ellos.

¡Cuánta hermosura hay en el páramo merideño! Foto: Oswaldo de Jesús Briceño Abreu. Archivo de Proyecto Caminos de América.

Ya dije por allí que viajando desde la provincia de Trujillo hacia la capital del estado Mérida y viceversa, se llega al collado del Cóndor. También comenté que este paraje es mal llamado por muchos Pico El Águila, y digo “mal llamado” porque la escultura que adorna un sencillo monumento que hay en ese lugar es del majestuoso cóndor de los Andes, no de un águila. Es un lugar espectacular, y desde el que se divisan unos paisajes realmente impresionantes.

Monumento que adorna el collado del Cóndor, en la carretera Trasandina, el punto carretero más alto del estado Mérida y de toda Venezuela. Foto: Oswaldo de Jesús Briceño Abreu. Archivo de Proyecto Caminos de América.

Ahora pregunto: ¿qué es exactamente un collado? Con la palabra collado se puede uno referir a una elevación natural del terreno, menos alta que una montaña y de suaves formas. Pero también se usa la palabra collado para hacer alusión a una depresión suave del terreno por donde se puede pasar con facilidad de un lado a otro de una sierra. El geógrafo trujillano Silvio Abreu Vázquez, gran conocedor de los Andes venezolanos, dice que la segunda definición es la que le aplica al collado del Cóndor: una depresión suave del terreno por la que se puede pasar fácilmente de un lado a otro de una misma sierra.

Es un lugar de impactante belleza el collado del Cóndor, un sitio en el que hace mucho frío, pero en el que, bien abrigado, el que lo visite puede aprovechar su altura para deleitarse con la belleza de los paisajes que se divisan desde él, si no es que corre con la suerte el visitante de que en los meses de mediados de año lo sorprenda alguna de las impresionantes nevadas que caen en ese lugar.

Desde el collado del Cóndor se puede viajar por una vía angosta y de curvas cerradas que lleva al pintoresco pueblecito de Piñango. Atraviesa una de las secciones de mayor hermosura del páramo de Mucuchíes, donde el frailejón es la especie vegetal que más destaca en el paisaje. La tranquilidad y quietud de las áreas que circundan la carretera son impresionantes. Los fotógrafos de paisajes se darán un festín allí, ya que, aparte del frailejón y de otros vegetales llamativos, se ven hermosas formaciones de niebla, majestuosos macizos de caprichosas formas, riachuelos que nacen en el corazón de las montañas cercanas y muchas aves de variadas tonalidades. Si se corre con suerte es posible ver en algunos recodos del camino al venado de montaña, una subespecie robusta y de bajísima estatura, muy difícil de ver por lo escasa y asustadiza que es. La zona también se presta para acampar. Ciertamente, ¡qué hermoso es el páramo merideño!

El frailejón, hermosa especie vegetal dueña y señora del páramo merideño. Foto: Oswaldo de Jesús Briceño Abreu. Archivo de Corpoestovacuy.
Hermosa vista desde el collado del Cóndor de la carretera que va del páramo merideño a los Llanos de Venezuela. Foto: Oswaldo de Jesús Briceño Abreu. Archivo de Proyecto Caminos de América.
Paraje de gran belleza cercano al collado del Cóndor. Foto: Oswaldo de Jesús Briceño Abreu. Archivo de Proyecto Caminos de América.
Uno de los increíbles paisajes de montaña que se divisan desde el collado del Cóndor. Foto: John Briceño Abreu.

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Un comentario sobre “¡Qué hermoso es el páramo merideño!

  1. Hermano HOY ES 15 DE ABRIL DEL 2020, EN PLENA PANDEMIA POR EL CORONA VIRUS, ME HE DADO UN BANQUETE, LEYENDO SUS RECORRIDOS DE PUEBLITO EN PUEBLITO EN ESA HERMOSA ZONA ANDINA, Y NO ME CANSO DE DARLE GRACIAS A NUESTRO PADRE JEHOVÁ POR PERMITIRNOS HABER NACIDO AQUÍ EN LA TIERRA DE SIMÓN BOLÍVAR. EXCELENTE TRABAJO, Y QUE PAPADIOS LO BENDIGA A USTED Y SU EQUIPO DE TRABAJO

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