El hombre y su temor por el futuro (10 de 10)

Por Oswaldo de Jesús Briceño Abreu, periodista ciudadano

Finalmente, la décima forma de cómo los científicos creen que nuestro amado planeta puede ser destruido es la conversión del Sol en supernova. Esto consiste en que la estrella sufre un colapso gravitatorio en su candente núcleo y luego explota, enviando sus partículas al espacio que la rodea a una velocidad que puede alcanzar los 50 millones de kilómetros por hora. La última de estas explosiones que se produjo en la Vía Láctea data de hace unos 415 años atrás. Ahora bien, los astrónomos dicen que es seguro que dentro de unos 5.000 millones de años nuestro sol agote su reserva de hidrógeno, su centro entonces colapse y una bola de fuego de gigantescas proporciones recorra el sistema solar arrasando con todo a su paso.

No obstante lo que acabamos de ver, usted, mi estimado lector, puede tener la plena seguridad de que la Tierra existirá para siempre, pues su Magnífico Creador se encargará de que sea así. La Biblia, un libro que lo que anuncia siempre se cumple, dice claramente que el Hacedor de este planeta que muchos amamos con increíble pasión se va a encargar de que este exista para siempre. Dice que Dios creó la Tierra para que sirviera de hogar eterno de la humanidad. Muestra claramente que la existencia de este planeta y la de todo el complejo y vasto universo que la rodea no es producto del azar. Presenta pruebas de sobra de que alguien muy inteligente los diseñó, y muchísimos hombres de ciencia reconocen eso, como lo hace, por ejemplo, Paul Davies en La mente de Dios, otro de sus famosos libros.

Mariantonietta Peru, representante de UNICEF, quien cruzó con su esposo, Michael Asher, escritor inglés experto en camellos, el desierto del Sahara en 1986, dijo, cuando iban por el Sahara Central lo siguiente: “Esta inmensidad te hace sentir humilde. Todo está tan bien equilibrado, que debe haber una mente rectora detrás de esto. En realidad, el desierto es el lugar apropiado para encontrar a Dios”. Uno de sus guías se expresó así: “¡Quienes crean que Alá no existe deben de estar ciegos! ¿Quién se imaginan que hizo todo esto?” Igualmente, Eugene Cernan, tripulante del Apolo 17, y el último hombre que hasta ahora ha pisado la Luna, dijo, cuando viajó por primera vez al espacio exterior y miró hacia la Tierra, que “nadie que en sus cinco sentidos pudiera contemplar aquel prodigio se atrevería a negar la existencia de un Ser Supremo. Algún poder puso el Sol, la Luna y nuestro pequeño mundo en medio de las tinieblas. Tan perfecto es el Universo que no puede existir por accidente”. De dos números distintos de Selecciones del Reader Digest tomé los comentarios anteriores.

Aparte de lo que dice el párrafo anterior, con respecto a la Tierra y la vida que la habita, la revista Scientific American se expresó así: “Cuando miramos el Universo e identificamos los muchos accidentes de física y astronomía que han colaborado para beneficio nuestro, casi parece que en algún sentido el Universo tenía que haber sabido que nos presentaríamos aquí”. Una de las hijas del famoso escritor chino Lin Yutang, la que de las tres se dedicó al periodismo, recuerda que cierta noche su sabio padre la llamó al jardín de su casa y le señaló una araña que tejía su tela en un rosal iluminado por la luz de la oficina del escritor. Yutang y que gritó: “¡Mira eso! ¿No es asombroso que una araña sepa tejer tan maravillosa red y atrapar su alimento en ella?” Luego le enseñó que, aunque algunos detestan la telaraña, cuando algo está en su lugar y cumple con su función es hermoso. Leí acerca de esto en Selecciones del Reader Digest de octubre de 1990

Al igual que la telaraña que observaron los Lin, la Tierra está en su lugar y cumple con su función, y los comentarios anteriores muestran que, al igual que yo, mucha gente informada está segura de que Dios la hizo, y la Biblia dice que él se encargará de que exista para siempre, pues, ¿parece lógico que un ser tan sabio haga una maravilla como esta para que dure solo unos cuantos años y después permita que se esfume del universo o la destruya él mismo? ¡No! Pero a quienes Dios sí va a desaparecer dentro de poco de la faz de la Tierra es a los que la han llevado al borde del colapso, y dentro de ese grupo se encuentran los políticos, los egoístas, irresponsables y codiciosos empresarios, y muchísimas otras personas que por su actitud hacia nuestro entorno muestran que hasta el mundo que legarán a sus hijos les importa un bledo.

Cierto, dentro de poco, Dios sacará de la escena terrestre, tal como el dueño de una casa le anula el contrato de arrendamiento a los inquilinos que le han dañado su propiedad, a los elementos visibles e invisibles que han saqueado y pisoteado la “joya del universo”. De paso, seguirá encargándose de que allá afuera todo esté en orden, de que Júpiter, por ejemplo, con su descomunal fuerza gravitatoria, desvíe hacia otros lugares del universo cualquier cuerpo errante que nos pudiera hacer daño. Amigos: ¡la Tierra existirá por siempre!   

Imagen del telescopio espacial Hubble mostrando la supernova 1994D abajo a la izquierda y la galaxia NGC 4526

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