El hombre y su temor por el futuro (2 de 10)

Por Oswaldo de Jesús Briceño Abreu, periodista ciudadano

Fortísima ola de calor mató en la India más de 70 seres humanos el año pasado. Terremoto en China le quitó la vida a varias personas. Terremoto en Japón y posterior tsunami provocado por este lesionó a cerca de 28 residentes de la zona afectada. Noticias como estas son algunas de las cosas que hacen temer a muchos con respecto a la futura existencia del ser humano en la Tierra, de la vida terrestre en todos sus aspectos y hasta del planeta mismo.

Y es que es cierto: parece que estuviéramos encaminados a una terrible colisión con algo que todavía no se sabe en concreto qué es, pero de la cual no vamos a salir bien librados. Me parece oportuno hablar, entonces, aquí, de la segunda manera en que muchos creen que el planeta Tierra entero o la vida que hay en él pueden desaparecer dentro de poco. Me refiero a erupciones solares gigantescas.

En el Sol se producen siempre impresionantes tormentas magnéticas. Cuando las ráfagas de partículas energéticas que dichas tormentas despiden hacia el sistema solar llegan a la Tierra, afectan algunas actividades humanas y ocasionan espectaculares auroras boreales. Un buen ejemplo de cuán vulnerables somos los seres humanos a esto es el famoso apagón ocurrido en Quebec, Canadá, que ocurrió en el mes de marzo del año 1989. El 10 de marzo de ese año, una descomunal llamarada solar llamada por los científicos X8-X15 generó lo que se conoce como una eyección de masa coronal que impactó la magnetosfera 54 horas después, es decir, la noche del 12 de marzo, y que a las 2 y 44 de la madrugada del día siguiente ocasionó uno de los mayores apagones de los que se tenga constancia, esta vez, en toda la provincia canadiense de Quebec, y que duró 12 horas. El portal nuevatribuna.es dice que todo pasó en menos de dos minutos y que las auroras boreales como consecuencia de dicha tormenta se vieron en latitudes tan al sur como Florida y Cuba. El portal en cuestión dice que tras el fenómeno nocturno gran cantidad de personas se despertaron sorprendidas “en casas heladas en pleno invierno canadiense, y desayunaron sin electricidad ni comunicaciones, desconcertadas” y ‘sin siquiera poder imaginar qué era lo que había ocurrido’. Por supuesto, esto de lo cual acabo de hablar ni siquiera se le acerca a la tormenta solar ocurrida en 1859 y a la que se le conoce como evento Carrington, tormenta solar que acabó con los sistemas de telégrafos en América del Norte y Europa, y que no trajo peores consecuencias para el ser humano porque aún no se dependía tanto de la tecnología como ahora.Ahora bien, las estrellas como el Sol “pueden aumentar su luminosidad en cuestión de horas en más de un cien por ciento. Los astrónomos dicen que eso se debe a erupciones fuera de lo normal millones de veces más intensas que las comunes”. El científico Michio Kaku comentó finalizando enero del pasado año que “una gran llamarada solar que termine golpeando la Tierra acabaría con satélites y paralizaría las centrales eléctricas”. Eso lo leí en nuevatribuna.es. Y Rosa Gil dijo en 2004 que una erupción solar gigantesca, impredecible e imposible de controlar, por supuesto, encendería la atmósfera terrestre como una bombilla fluorescente y, obviamente, liquidaría a la entera humanidad.

¡Cuán vulnerables somos los seres humanos a los efectos sobre el planeta Tierra de las tormentas solares! Foto: NASA.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s