Se acerca el fin de la política mundial

Por Oswaldo de Jesús Briceño Abreu, periodista ciudadano

Dentro de poco menos de 4 meses –el próximo 8 de mayo– se estarán cumpliendo 75 años del fin de esa cosa horrenda que se conoce como el Holocausto, y hace unos días, el 27 de enero, se cumplieron 75 del día en que las tropas soviéticas liberaron a los prisioneros que los nazis tenían confinados en el campo de concentración que habían construido en el municipio polaco de Auschwitz. En el momento en que los soviéticos llegaron a ese horrendo lugar, se puede decir que los 7.500 prisioneros que estaban allí se estaban preparando para morir, pues esa hubiera sido su triste suerte de no haber sido por el arribo de estos.

Con la palabra holocausto se define al genocidio que se llevó a cabo en Europa en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial por el régimen nazi de Alemania. Se tiene como época de su inicio oficial el otoño del año 1941, mientras que se dice que alcanzó su punto máximo en la primavera de 1942. Siempre se ha escuchado que en el tiempo que duró se asesinó sistemáticamente a 6 millones de judíos, aunque ahora se sabe que esa es una cifra simbólica, pues parece que en esa porquería que inventaron los políticos nacionalsocialistas alemanes de la época realmente murieron 11 millones de judíos, entre ellos, un millón de niños, de los cuales se dice que 4 millones fueron exterminados en Auschwitz. ¡Qué desastre!

¿Quiénes eran realmente los que estuvieron detrás de esta locura? El nazismo era el fascismo como lo practicaba el Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes bajo el mando de Adolf Hitler, y fascismo no es otra cosa que la forma de gobierno dictatorial caracterizada por el intervencionismo de la economía, la regimentación social y una forma de nacionalismo agresivo. El fascismo fue una forma de hacer política que tomó fuerza en Europa –más concretamente en Hungría y en Rumania– y en Japón en la década de los años treinta del siglo pasado. Entre otras cosas, del fascismo se pudiera decir que eleva al Estado por encima de toda autoridad; de hecho, un filósofo alemán de apellido Hegel llegó a enseñar que el Estado ocupaba una posición de supremacía tal, que se esperaba que cada individuo entendiera que era su deber supremo convertirse en su leal apoyador. También es necesario decir que el fascismo es una forma de gobernación humana que glorifica la guerra. Otro filósofo alemán –Heinrich von Treitschke– llegó a decir que la guerra era una necesidad y que eliminarla del mundo, “además de ser profundamente inmoral” –cita que se toma de una revista confiable–, implicaba quitarle fuerza al alma humana. ¡Qué locura!

Otro filósofo alemán, Friedrich Nietzsche, que contribuyó grandemente en crear una variante de fascismo netamente alemana, habló de crear una élite de superhombres. Algunos ideólogos nacionalsocialistas le tomaron la palabra y entonces tomaron fuerza de manera definitiva el racismo y el sentimiento antijudío propios del fascismo alemán que desembocó en la tragedia de la cual se acaba de hablar. ¿Qué elementos adicionales hicieron surgir el nazismo alemán? Sin duda alguna, la derrota militar que sufrió Alemania en la Primera Guerra Mundial y el colapso económico que experimentó como consecuencia de esta, además de las ideas de Charles Darwin sobre la evolución y la supervivencia del más apto. Esto último contribuyó mucho a la manera de pensar de los nazis con respecto a la eliminación de los seres humanos que ellos consideraban débiles, inferiores, un obstáculo para el avance de su propia sociedad; de hecho, en esa espantosa máquina de la muerte que era el campo de Auschwitz –algunos dicen que era una cosa difícil de describir con palabras– a partir del 20 de mayo de 1941 los niños y mujeres débiles que llegaban allí –según los nazis, materia inútil– eran enviados de una vez a las cámaras de gas, o les inyectaban fenol o los incineraban vivos. En cambio, las personas que ellos consideraban feas, los gemelos y los enanos, eran destinados a ir a las manos del macabro científico nazi Josef Mengele, para que él los sometiera a dolorosos experimentos buscando el perfeccionamiento de la raza aria.   

Es muy lamentable que hayan pasado los años y que, con todo y eso, la humanidad haya demostrado que no ha aprendido las lecciones que nos deben haber dejado tragedias como esta que nos ocupa en este momento. El hombre no ha terminado de entender que la política, en todas sus formas y variantes, en vez de ser la solución a los problemas de siempre del ser humano, lo que ha hecho es potenciarlos. Ningún proyecto político tiene en sus manos la solución de tales problemas, como sí tiene entre ellas el enorme poder de magnificarlos hasta niveles indecibles. La gente sincera, que anhela que se viva distinto aquí en la Tierra, entiende que toda forma de hacer política debe ser arrancada de raíz de la faz del planeta para que ese sueño pueda ser realidad. ¡Se espera con anhelo ese cercano día!   

Los políticos nazis no tuvieron escrúpulos en matar en campos de exterminio como el de Auschwitz, y de otras maneras, a cerca de un millón de niños. Foto: Internet.

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