Hace 30 años cayó el Muro

Por Oswaldo de Jesús Briceño Abreu, periodista ciudadano

El pasado 9 de noviembre se cumplieron, como bien lo dice el título de este artículo, 30 años del momento en que comenzó la caída de esa vergüenza humana que ha llegado a conocerse como el Muro de Berlín, barrera llamada por los comunistas Muro de Protección Antifascista, y por sus contrarios, Muro de la Vergüenza. Y digo que se cumplen 3 décadas del momento en el que el Muro comenzó a caer porque así fue: el derribamiento de la sección que se echó abajo inicialmente comenzó la noche del jueves 9 de noviembre de 1989 y finalizó el viernes 10, 28 años después de ser construido el Muro. ¿Por qué se puede decir que la caída del Muro de Berlín a finales de 1989 fue un acontecimiento de gran trascendencia en la historia humana? Hay que hacer justamente un poco de eso, de historia, para encontrarle respuesta a esa importante pregunta.

En el transcurso de esa otra vergüenza humana conocida como la Segunda Guerra Mundial, tres de las potencias políticas “ganadoras” en esa espantosa contienda –Estados Unidos, la Unión Soviética y Gran Bretaña– unieron fuerzas para frenar el avance en el mundo entero de la Alemania gobernada por los nacionalsocialistas, cosa que en efecto consiguieron. Pero al término de ese conflicto bélico quedó en evidencia que, como ocurre a menudo en el sucio mundo de la política, la alianza a conveniencia no iba seguir tras la eliminación del enemigo en común, y comenzó a mirarse con malos ojos lo que se había convenido de dividir a la derrotada Alemania en varias zonas de ocupación, 4 exactamente, administradas militarmente por las tres potencias ya mencionadas más Francia, y en compartir su capital, Berlín. Los soviéticos pronto comenzaron a mostrarle al mundo su deseo de ver a todo Berlín gobernada a la manera comunista, mientras que los otros tres “aliados” querían un tipo de administración diferente. En 1948 se hizo evidente que no se iban a poner de acuerdo nunca en este tema –la Biblia dice que en el tiempo del fin los hombres serían no dispuestos a ningún acuerdo, y la clase política mundial es especialista en eso– y rompieron definitivamente. En ese año, en junio, los soviéticos comenzaron un bloqueo del tráfico terrestre de la parte occidental de Berlín para cortar el abastecimiento de ese sector de la ciudad y obligar a los países occidentales a renunciar a sus derechos políticos en esta. Para paliar las consecuencias del bloqueo soviético, Estados Unidos y Gran Bretaña crearon un puente aéreo con el que se transportó a la ciudad dos millones trescientas mil toneladas de carbón, alimento y otros suministros en 279.114 vuelos. Prácticamente así comenzó la Guerra Fría entre la Unión Soviética y la potencia mundial angloamericana.

Un año después, 1949, se fundaron dos Alemanias: la República Federal de Alemania, o Alemania del Oeste, y la República Democrática Alemana, o Alemania del Este, con administración comunista. Berlín ahora tenía dos gobiernos distintos y dos monedas, y la brecha económica entre los ciudadanos de los dos sectores se fue ensanchando notoriamente a favor de los que vivían en el sector occidental de la ciudad. En junio de 1953 estalló una huelga en Berlín oriental, seguida de manifestaciones en toda Alemania del Este, contra el sistema comunista de gobierno debido a la subida de los precios de muchos productos. Los soviéticos, a petición de las autoridades locales, enviaron tropas para reprimir las manifestaciones. Cierta revista dice que Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña se limitaron a proteger sus respectivos sectores y, entonces, “la frontera entre las anteriores zonas soviética y occidental se convirtió en una línea divisoria entre el Este y el Oeste”.

Motivados por el estilo de vida del que se disfrutaba en Berlín occidental, en 1960, unos 200.000 alemanes escaparon del Este al Oeste mayormente por Berlín occidental, cosa que provocó que la mañana del 13 de agosto de 1961 trabajadores y militares comenzaran a levantar un muro buscando dejar de perder gente valiosa que también hizo que, de repente –como está pasando aquí en Venezuela producto de la emigración causada por los problemas sociales y económicos del país–, familiares y amigos quedaran separados, solo que, en el caso de los berlineses, esa separación se dio a pesar de vivir a solo metros los unos de los otros. ¡Qué asquerosa es la política! Según cierta publicación, 80 personas perdieron la vida intentando cruzar ese muro en el tiempo en que este existió. Según otra, 192 fueron los fallecidos. La Fiscalía de Berlín dice que el saldo fue de más de 200 –allí se incluyen a los 33 que murieron al pisar las minas que se habían colocado cerca de la barrera–, mientras que el Centro de Estudios Históricos de Postdam dice que fueron 125 los muertos. Leí por allí que el intento fallido de cruzar el Muro más famoso del cual se tenga constancia es el de alguien llamado Peter Fetcher, quien llevó a cabo su intento con un tal Helmut Kulbeik. Este señor sí lo logró, pero Fetcher fue herido a disparos y murió desangrado a la vista de varios periodistas del lado occidental. Eso ocurrió el 17 de agosto de 1962. Algunos dicen que este lamentable episodio inspiró la canción Libre que tan famosa se hizo en la voz del gran cantante español Nino Bravo. Casi dos años y medio después de su construcción, a los habitantes del sector occidental se les dio un permiso de solo un día para visitar a sus familiares del sector oriental de la ciudad, y en los años setenta, producto de negociaciones entre la Unión Soviética y las potencias occidentales, se permitieron llamadas telefónicas y visitas entre uno y otro lado de la ciudad.

Las reformas que empezó a impulsar Mijail Gorbachov dentro de los límites de la Unión Soviética contribuyeron a que, a mediados de 1989, miles de ciudadanos de Alemania del Este se refugiaran en las embajadas de Alemania Federal en varias naciones del este de Europa, atestándolas y volviendo insostenible la situación, alcanzando esta su punto más álgido en septiembre de 1989. En octubre y noviembre más de un millón de ciudadanos de Alemania del Este llevaron a cabo manifestaciones en Berlín oriental, Leipzig y otras ciudades pidiendo que se les escuchara. Las autoridades ceden y… permiten que se derribe el muro. Die Zit, periódico alemán citado en la revista a la cual me acabo de referir, dijo esto: “En 1989 la historia del mundo fue sacudida hasta sus mismos cimientos; no fueron potencias las que la cambiaron, sino personas”. La demolición completa del Muro dio inicio en 1990.

Ciertamente, no puede el ser humano gobernarse a sí mismo con éxito, y la tragedia que significó la construcción del Muro de Berlín lo ilustra muy bien. Dice la Biblia que para que el transitar del hombre en la Tierra hubiera sido diferente a cómo ha sido todo este tiempo, él tenía que colgarse de su Creador, de alguien superior, para que las cosas fueran distintas a lo que han sido hasta ahora. Ya lo he escrito por allí: mientras no se destierren del corazón del ser humano la ambición, la estrechez de miras, el egoísmo y eso de gobernar a otros a cómo dé lugar para disfrutar de las ventajas que eso reporta, no será el mundo diferente a lo que ha sido hasta ahora. Ningún ente político, ninguna manera humana de gobernar va a hacer realidad nuestros sueños de ver al planeta convertido en un mundo mejor. Miremos lo que pasó en Berlín. En la parte que gobernaban los estadounidenses y sus aliados continuó habiendo problemas. Entre otros, una de mis revistas favoritas los alista así: “revueltas estudiantiles, terrorismo y escándalo político”. En la parte que gobernaban los comunistas, “problemas económicos”, y no de poca gravedad, y “una contaminación muy extendida”, otro fenómeno típico de los países gobernados de esa manera. ¡Vemos! Ni unos ni otros pueden, nadie puede, aquí abajo nadie puede. Seguimos soñando, entonces, con el día cercano en el que, quienes tienen todo el derecho de hacerlo, derriben todos los muros que en el mundo se han levantado, y que impiden que la gente pueda hermanarse definitiva y permanentemente. ¡Puede ser mañana!  

Noviembre de 1989. Feliz reencuentro frente a esa vergüenza humana que fue el Muro de Berlín. Foto: Internet.

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